domingo, 2 de octubre de 2011

PEATONIZAR LA CALLE DEL CESAR

La tierra mágica del Festival Vallenato, se erige señorial y atrayente en el valle del cacique Upar y surgen de sus entrañas paseos, merengues, sones y puyas, como muestra auténtica del paso del tiempo, que se agiganta como los versos del Amor Amor:
Este es el amor amor
El amor que me divierte
Cuando estoy en la parranda
No me acuerdo de la muerte...
Entonces, eran una pocas calles y carreras, pero reinaba la gran determinación que nos hacía sentir diferentes, acogedores y reyes del anfitrionismo. El disfrute cabalgaba sobre el lomo del embotellamiento geográfico, quien llegaba en avión y quería regresar igual, solo podía hacerlo desde el día siguiente. La luz solar se enseñoreaba pero con las últimas gotas de combustible, la noche penetraba el túnel, anchísimo y largo, de la oscuridad. Solo cuando regresaban los carro- tanques, volvía la luz noche.
Cualquier medio día de carnaval, en el gran salón Central, la orquesta del maestro Juan Piña y sus muchachos, estrenó la nueva canción de Rafael Wicho Sánchez. El centro bailable se paralizó y en escena, lo que inició como unos versos trasnochados, se convirtió en pequeña comedia que incitaba a la recocha, muy propia de la festividad. Desde ahí, la banda borracha, se convirtió en hit a nivel nacional e internacional.

Caminando por la calle del Cesar
De abajo arriba, de arriba abajo...

Ese recorrido lo hice muchas veces durante la niñez y siempre. Era una dicha mayor venirme desde el mercado hasta el Convento. Si estábamos en clase, en los tiempos del glorioso Ateneo el Rosario, seguía derecho, pasaba por el matracazo, echaba un vistazo al patio de la inolvidable Pascuala e ingresaba al colegio. Lo mismo hacía para volver a casa. Era mejor el paisaje de vuelta: el hotel de don Marco Castro, los avisos del cine Cesar, el poquito de leche en polvo que Elías me daba frente a la Iglesia, el abanico manual y las panelas envueltas del gran Jaco Lúquez, la clientela de la Farmacia Sonia y el dulce estar de Carmelita López, el tropelín de gente en La Bolsa y las ciruelas y níspero -siempre maduros- en el patio de doña Paulina Maestre, el saludo intachable de Yayo Ustáriz, los zapatos y maletines, irresistibles, en La Corona, la carambolera en El Rey de los Bares, las putas hermosas en el Bar San Remo, el balconcito de la casa Inglesa y los regaños secuenciales del viejo Carvajal y tantas maravillas más del viejo Valle.

Hoy día, la séptima continúa como siempre. Es la yugular urbana, el punto de encuentro de unos con otras y de aquellos con estos. Cada quien va en busca de sus viejas ilusiones y de satisfacer las necesidades perentorias. Es un río humano que avanza y retorna, como hormiguero en azucaral. Pero la tensión humana es creciente, debido al estrés colectivo que abunda por la pitadera, el auge inmisericorde de las motos, la estrechez de la vía y el hurto contínuo del espacio peatonal por parte de los vendedores de logros para poder comer. Rectada en toda su extensión, desde la terminal, poco a poco arrecia el fragor comercial y cuando se tuerce un poco es para promover espacios de sosiego temporal, hasta su maridaje con la calle 15.

Nos conviene a todos ytodas, incluidos los inertes, la peatonización de la calle del Cesar, desde cinco esquinas hasta La Catedral y cuando menos, hasta la 16A. Convertirla en un espacio humanizado, en el que se privilegie el rico andar, poder comprar sin pesares, conversar con la tranquilidad y el afecto de los buenos vecinos, degustar un buen mamón o lo que se quiera, sin la prisa de tener que esquivar el atropello de carros, motos y bicicletas. Requerimos el liderazgo del nuevo Alcalde, para propiciar alianzas estratégicas con Fenalco, la Cámara de Comercio y otras entidades, con el fin de convertirla en todo un centro comercial regado en su extensión, con oportunidades de sana diversión, desde lo teatral, la música y el encanto de la tranquilidad y el buen vivir.Cuando eso suceda, como continuidad del plan centro y de las nuevas necesidades de orden y organización social, se habrá creado un nuevo lugar para la armonía social y el desarrollo humano, desde la humanización del centro de la ciudad. Que ¡así sea!



jueves, 28 de julio de 2011

AVATARES DE LA UPC

El Departamento del Cesar, fue inaugurado el 21 de diciembre de 1968, después de una verdadera gesta heroica por parte de un grupo de hombres y mujeres que, con tozudez persistente, hicieron todo, y más, para hacer realidad aquel sueño libertario que, con el paso del tiempo, se convirtió en la materialización de la mejor decisión posible. Valledupar, era un pueblo grande en el que lugareños y foráneos compartían aquel espacio urbano del que emanaban deseos de acción, figuración y mejora consistente.

En materia educativa, el Colegio Nacional Loperena, en Valledupar, marcaba la pauta como el faro educativo por excelencia. La ciudad, contaba además, con varios colegios de bachillerato a nivel privado, entre ellos el Ateneo El Rosario, con la batuta del licenciado César Mendoza Hinojosa, que entonces, encarnó un gran avance en materia disciplinaria, curricular y formativa. El asunto es que la muchachada, una vez terminaban el bachillerato veían truncadas sus posibilidades ya que, por falta de recursos económicos, la mayoría no podía acceder a los estudios universitarios, toda vez que, para hacerlo, era necesario salir del territorio departamental.

Fue en 1973, pocos años después del inicio de la vida institucional, que el Cesar, estrenó su primer centro universitario, pese al nivel técnico, fue el Instituto Técnico Universitario del Cesar - ITUCE, con los siguientes programas: Administración de Empresas, Administración Agropecuaria y Tecnología de la Construcción. Cuatro años después, el 1º de agosto de 1977, inició actividades, ya convertida por la Ley 34 de 1976, como la Universidad Popular del Cesar, con los Programas de Contaduría, Administración de Empresas, Enfermería y Licenciatura en Física y Matemáticas.

Desde siempre, la UPC ha trasegado un camino de venturas y desventuras, más de verdes que de maduras. Una suma de vicisitudes ensombrecen el panorama, aparte de la estrechez presupuestal pero agravado todo con los signos perturbadores de la corrupción, la intromisión politiquera y la informalidad con que se ha permitido que algunos ocupen la rectoría, como si se tratara de poca cosa.

Se sabe que fue el doctor Roberto Daza, quien lideró como Rector, la transformación de la Universidad, que emergió del parroquialismo original y se convirtió en un verdadero centro universitario con variedad y cantidad de programas académicos, adquirió presencia institucional y presentó una nueva "fachada". Pese a ello, la presencia de fuerzas oscuras y la penetración de prácticas poco decentes, la hizo presa de bandos y bandas, a pesar de lo cual se ha mantenido.

Hace poco, después de vergonzosas situaciones, fue elegido por el Consejo Superior, el nuevo Rector. Un hijo de la Universidad, el reconocido Jesualdo Hernando Mieles, quien por humilde no peca. Se ha rodeado, hasta ahora, de un grupo de excelentes profesionales para integrar el equipo que lo acompañará en su gestión, entre los que es dable destacar al Vicerrector Académico, Dr. Roberto Daza; Wilfrido Godoy, Vicerrector Administrativo Ramírez, entre otros.

Es tiempo de realizaciones. Ojalá el nuevo equipo directivo dé otro salto significativo, promueva la proyección de la Universidad e incursionar en la gestión productiva al servicio del Cesar, de los Municipios y del hombre y la mujer, cesarenses.  

viernes, 17 de junio de 2011

RETOZOS EN EL PARQUE

Florecen las oportunidades en procura de una vida mejor. El bienestar de las personas resulta de esfuerzos creativos, buena inversión y manejo transparente, por parte de las autoridades en asocio del aporte diario por parte de los habitantes en cada lugar. El mundo genera una problemática particular que afecta, en grado sumo, la estancia y la convivencia. Crece el auge del estrés, la aparición de nuevas enfermedades y la tozudez de las que existen, la polución ambiental, la carrera enloquecida de la tecnología, con nuevos productos cada día que enloqueceny esclavizan, en fin, un sin número de situaciones que erosionan la normalidad.

El tema de las ciudades verdes, promueve los espacios urbanos para vivir mejor, con la intención de poder brindarles a los habitantes, condiciones reales para aumentar los niveles de satisfacción que les permitan vivir sin esa presión social que desespera, sin el estrecho cerco del desorden, la indisciplina y la carencia de servicios óptimos. En esa línea, la Unión Europea estableció el premio anual de la ciudad verde de Europa, que en 2010 fue Estocolmo, en gracia de que la totalidad de la población (unos 800.000 habitantes) cuenta con zonas verdes próximas a su vivienda, sus autoridades pusieron en marcha ambiciosos programas para optimizar la calidad del agua y el aire urbano, reducir la contaminación acústica o proteger la biodiversidad y en lo referente a combatir el cambio climático, se activan medidas para con miras a disminuir, en forma progresiva, se dejen de utilizar combustibles fósiles con la intención de que, a mediados de siglo, Estocolmo se convierta en una "ciudad de carbono cero".  

En Colombia, el Gobierno Nacional fijó políticas claras que recoge el Documento Visión Colombia II Centenario 2019, en el cual se dispone "4- Un estado eficiente al servicio de los ciudadanos "(...) Se pretende con esto, una sociedad más igualitaria, no solo en la distribución del ingreso y los activos que los individuos obtienen con su trabajo, sino de los bienes y servicios públicos que ellos utilizan -o deberían utilizar- en su vida diaria. Este objetivo se desarrollará con tres estrategias: a) cerrar las brechas sociales y regionales; b) construir ciudades amables; y c) forjar una cultura para la convivencia (...) Las ciudades amables de 2019 darán acceso adecuado a servicios, equipamiento y espacio público a la totalidad de sus ciudadanos, facilitarán el desarrollo de actividades económicas locales y regionales; generarán los vínculos necesarios entre vivienda, lugar de trabajo y servicios; brindarán más oportunidades para la recreación y el esparcimiento; respetarán la identidad cultural y el medio ambiente, y permitirán la convivencia pacífica."

Valledupar, en otros tiempos, se acercó a la amabilidad que se pretende. ¿Cómo estamos hoy día? Hay avances en materia de transporte y movilidad, por lo que se espera del plan estratégico, próximo a entrar en acción. Las oportunidades para la recreación y el esparcimiento no se ofrecen, a no ser que deba mencionarse la abundancia de estancos, diseminados por toda la ciudad, moteles y cada vez, menos espacio público, para caminar en el centro de la ciudad.

Es hora de accionar propósitos encaminados a optimizar los parques y las plazoletas, disponibles. Se anunció una esperanza con los famosos mega parques, que terminó en poco. Surge entonces, la posibilidad de que Corpocesar asuma el cuidado del parque los algarrobillos, enclavado en una zona populoso, con lo cual emularía lo que hacen otras corporaciones en diferentes ciudades. Solo así, se posibilitaría que la gentes, salga a los parques a moverse, conversar, jugar y cuando menos a orearse. Que los niños se tomen esos sitios y vuelvan sus retozos, como indicador inequívoco de que hay vida. Obras son amores...!

miércoles, 15 de junio de 2011

CERRO E' MURILLO

"Mole del cerro e' Murillo
Que viste a los españoles conquistar Valledupar
Testigo eterno y sencillo
De serenatas de amores en la historia del Cesar (...)"

Los versos trenzados en la hermosa melodía, evidencian la capacidad inspiracional de Santander Durán Escalona e identifican la hermosa mole que resguarda la ciudad, desde siempre. La grandeza de la hermosa Valledupar, se agiganta en los cantos sublimes de sus cantores, en el anfitrionismo de sus hijos y en progreso inmaculado que, propios y extraños, pretenden para ella.

En 1968, fue erigida en capital del novel Departamento del Cesar y, pese al embotellamiento geográfico de entonces, desde entonces avanza con paso firme hacia su consagración como tal. Con altibajos, dificultades y cíclicas cuotas de sangre, como centro inagotable de espinas en el sinuoso camino que debe conducir a la felicidad.

En romance permanente con el río Guatapurí, cuyas aguas descienden desde la sierra nevada de Santa Marta, constituye un marco excepcional para inspirar a poetas, compositores y quien quiera que se lo proponga, no sin desplegar por doquier, la magia que la caracteriza, Valledupar es un canto a la libertad, la ciudad de la eterna sonrisa -como dijera el gran Pòncho Zuleta-, la misma que Marciano Martínez, pinceló en su canto
"Valledupar prócera ciudad
Desde mi tierra que la quiero tanto
Le traigo un abrazo de paz y amor
Símbolo de confraternidad
Entre los guajiros y vallenatos
Que vibran al canto del mismo folclor
Donde se olvida la pena, el dolor
Con el trinar de un solo acordeón
Las mismas notas que un dia Pedro Castro
Bailó entre los brazos de un sentido amor
Las mismas coplas que el viejo Emiliano
Y Morales cantaron llenos de emoción (...)"

Estamos donde es!