jueves, 28 de julio de 2011

AVATARES DE LA UPC

El Departamento del Cesar, fue inaugurado el 21 de diciembre de 1968, después de una verdadera gesta heroica por parte de un grupo de hombres y mujeres que, con tozudez persistente, hicieron todo, y más, para hacer realidad aquel sueño libertario que, con el paso del tiempo, se convirtió en la materialización de la mejor decisión posible. Valledupar, era un pueblo grande en el que lugareños y foráneos compartían aquel espacio urbano del que emanaban deseos de acción, figuración y mejora consistente.

En materia educativa, el Colegio Nacional Loperena, en Valledupar, marcaba la pauta como el faro educativo por excelencia. La ciudad, contaba además, con varios colegios de bachillerato a nivel privado, entre ellos el Ateneo El Rosario, con la batuta del licenciado César Mendoza Hinojosa, que entonces, encarnó un gran avance en materia disciplinaria, curricular y formativa. El asunto es que la muchachada, una vez terminaban el bachillerato veían truncadas sus posibilidades ya que, por falta de recursos económicos, la mayoría no podía acceder a los estudios universitarios, toda vez que, para hacerlo, era necesario salir del territorio departamental.

Fue en 1973, pocos años después del inicio de la vida institucional, que el Cesar, estrenó su primer centro universitario, pese al nivel técnico, fue el Instituto Técnico Universitario del Cesar - ITUCE, con los siguientes programas: Administración de Empresas, Administración Agropecuaria y Tecnología de la Construcción. Cuatro años después, el 1º de agosto de 1977, inició actividades, ya convertida por la Ley 34 de 1976, como la Universidad Popular del Cesar, con los Programas de Contaduría, Administración de Empresas, Enfermería y Licenciatura en Física y Matemáticas.

Desde siempre, la UPC ha trasegado un camino de venturas y desventuras, más de verdes que de maduras. Una suma de vicisitudes ensombrecen el panorama, aparte de la estrechez presupuestal pero agravado todo con los signos perturbadores de la corrupción, la intromisión politiquera y la informalidad con que se ha permitido que algunos ocupen la rectoría, como si se tratara de poca cosa.

Se sabe que fue el doctor Roberto Daza, quien lideró como Rector, la transformación de la Universidad, que emergió del parroquialismo original y se convirtió en un verdadero centro universitario con variedad y cantidad de programas académicos, adquirió presencia institucional y presentó una nueva "fachada". Pese a ello, la presencia de fuerzas oscuras y la penetración de prácticas poco decentes, la hizo presa de bandos y bandas, a pesar de lo cual se ha mantenido.

Hace poco, después de vergonzosas situaciones, fue elegido por el Consejo Superior, el nuevo Rector. Un hijo de la Universidad, el reconocido Jesualdo Hernando Mieles, quien por humilde no peca. Se ha rodeado, hasta ahora, de un grupo de excelentes profesionales para integrar el equipo que lo acompañará en su gestión, entre los que es dable destacar al Vicerrector Académico, Dr. Roberto Daza; Wilfrido Godoy, Vicerrector Administrativo Ramírez, entre otros.

Es tiempo de realizaciones. Ojalá el nuevo equipo directivo dé otro salto significativo, promueva la proyección de la Universidad e incursionar en la gestión productiva al servicio del Cesar, de los Municipios y del hombre y la mujer, cesarenses.